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¿Cómo convertir experiencias negativas en positivas?

Tiempo de lectura: 3 minutos Emilio Cuellas, experienced in HCM Digital Transformation as EMEA Account Manager at CornerStone on Demand

Tiempo de lectura: 3 minutos

Muchas veces nos encontramos un obstáculo en el camino que nos frena y nos complica avanzar. Incluso, cuando nos sucede algo inesperado que nos afecta negativamente, nos cambia la actitud y automáticamente catalogamos el día entero como un mal día.

De ahí, la importancia de saber revertir estos momentos y que las situaciones y/o hechos que nos afecten negativamente, no vayan más allá de ese momento determinado.

Transformar lo negativo en positivo no se consigue en un día, sino que es un ejercicio diario que debemos poner en práctica para favorecer nuestro bienestar. Realizando determinados ejercicios, el cuerpo se acostumbra a promover respuestas positivas y multiplicarlas, logrando así generar un amortiguador natural contra el estrés.

Si todos los días intentamos tener una actitud positiva, nos ayudará a asumir mejor los retos a los que nos enfrentemos, a ser más abiertos de mente, a valorar mejor las soluciones a los problemas y adaptarnos mejor a los cambios.

Les dejo aquí algunas pautas para fomentar este cambio de mentalidad:

  • Relativiza tus pensamientos: No todo lo que pensamos es una verdad absoluta. Nuestros pensamientos condicionan nuestras acciones haciendo que, a veces, le demos una importancia exagerada a los problemas y no distinguimos lo realmente urgente de lo que no lo es. Solemos llamar problema a cualquier circunstancia que tengamos que resolver, pero no tiene por qué ser así. Haz una lista de prioridades y párate a pensar cuánto te afecta esa situación y así no malgastes energía en pensar en cosas que no tengan importancia.
  • Dale la vuelta a tu día: Arrancar con una actitud positiva el día, nos ayuda a afrontar mejor las complicaciones o situaciones inesperadas que puedan surgir. Debes procurar poner todo de tu parte para creértelo y lograrlo. Intenta crear un mantra y repítelo en tu cabeza tantas veces como sea necesario. El objetivo es conseguir ser consciente de que es mucho mejor proponerse estar bien y aprovechar el día, que pasarlo entre quejas y pesimismos. Nuestra mente tiene más fuerza de la que pensamos y nos puede ayudar a cambiar la forma de ver y experimentar las cosas.
  • Ante lo negativo, ten siempre una mentalidad positiva: Muchas veces queremos abarcar todo y siempre nos acabamos quejando de la falta de tiempo. Por eso, es muy importante que seamos conscientes de que no podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor y que estar constantemente quejándonos, no va a ser la mejor solución. Caer en el victimismo e ir alimentando la negatividad constantemente hará que veamos las cosas de un punto de vista condicionado erróneamente. Por eso para superar las adversidades es muy importante que tengamos respuestas positivas. Por ejemplo, ante un despido laboral, debemos quedarnos con que ahora podemos buscar un nuevo empleo donde continuar creciendo y aprendiendo.
  • Práctica el mindfulness: Se considera una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación. Esa meditación que se trata de una actividad intelectual se basa en lograr un estado de atención centralizada en un pensamiento o sentimiento, etc. Este estado se recrea en el momento presente y pretende liberar la mente de pensamientos nocivos.

Con estos consejos podemos priorizar nuestras preocupaciones y afrontarlas de manera más efectiva y rápida, para que no nos alteren nuestro día a día. Además, podemos positivar la imagen que tenemos de nosotros mismos, ganar autoestima y confianza.

El objetivo es aprender a ver la vida más sencilla y no complicarla con nuestros pensamientos negativos porque nos pueden jugar una mala pasada.

 

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Microlearning y la gamificación: desafíos digitales de RRHH

Tiempo de lectura: 2 minutos La transformación digital han producido un cambio en la capacitación laboral de los últimos años.

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De acuerdo con la última edición del Workplace Learning Report de Linkedin Learning, la búsqueda de nuevas fórmulas para el desarrollo de habilidades o soft skills es uno de los principales retos en Recursos Humanos hoy en día.

En este sentido, han surgido nuevas fórmulas, entre las cuales, el microlearning y la gamificación adquieren un especial protagonismo debido, sobre todo, a su alta efectividad. Según los últimos datos publicados por B-Talent, la solución tecnológica del Grupo Bizpills para el desarrollo de competencias y habilidades profesionales, las formaciones que incluyen dinámicas de gamificación generan más de un 90% de retención de conocimientos y aplicación de conceptos al puesto de trabajo.

Tanto la gamificación como el microlearning son dos alternativas que pueden utilizarse como sustituto o complemento de la formación online, blended o presencial; de manera conjunta o por separado. Sin embargo, es cuando se opta por combinar ambas metodologías, cuando sus ventajas se multiplican. Las formaciones que incluyeron dinámicas de gamificación y microlearning lograron una media del 92% de completitud y 89% de engagement.

Sin embargo, todavía hay compañías que se resisten a su uso. Según los datos del estudio La realidad de las empresas sobre competencias y Transformación Digital, solo un 8% de las iniciativas para el desarrollo de competencias digitales incorporan dinámicas de gamificación a pesar de ser una de las áreas que mejor se presta a ello.

La tendencia será que en los próximos años este porcentaje crezca, sobre todo por el aumento de perfiles profesionales afines a estas nuevas metodologías. Esto se debe a la irrupción en las compañías de los nativos digitales. Según los cálculos del Linkedin Learning, para el 2025, el 75% del personal de las empresas será millennial.

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Profesiones del futuro: el Compliance Officer

Tiempo de lectura: 3 minutos ¿Qué hace un Compliance Officer y por qué es una figura imprescindible en las empresas? Estos profesionales son los responsables de controlar, detectar y prevenir las malas prácticas y también de crear una cultura corporativa en la que la ética y las buenas prácticas están implícitas en todas las actividades de la empresa. En definitiva, es la persona que defiende los intereses de terceras partes- como clientes, proveedores y la sociedad en general- en las actividades que realiza la propia empresa.

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Nos acercamos a un futuro en el que las organizaciones deberán hacer frente a multitud de amenazas y desafíos que pueden poner en peligro su estabilidad, progreso y reputación. La figura del Compliance Officer, que vela por minimizar los riesgos, se ha vuelto imprescindible para que las empresas no incurran en una responsabilidad penal”, afirma Sylvia Enseñat, presidenta de la Asociación Española de Compliance (ASCOM).

Teniendo en cuenta su posición estratégica y la necesidad de que su autoridad sea transversal a todos los departamentos, un Compliance Officer debe poseer una serie de aptitudes que aseguren el buen funcionamiento de los procesos:

– Capacidad de liderazgo y trabajo en equipo: El CO debe estar en contacto continuo con todos los niveles de la organización y ser capaz de poner en valor sus recomendaciones o decisiones, incluso en la Alta Dirección, con la habilidad para convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones y un conocimiento profundo sobre la empresa en la que trabaja. Además, es el responsable de fomentar una cultura de Compliance, que debe ser impulsada por la Alta Dirección, en la que todos los empleados se impliquen y velen por la ética y la transparencia.

– Ser capaz de tomar decisiones de forma autónoma: estos profesionales deben ser independientes en su gestión y contar con los recursos necesarios para desempeñar sus funciones de una forma segura y responsable.

– Una buena formación: lo importante para un Compliance Officer, cuya formación académica puede ser muy variada, es que conozca las herramientas y los procedimientos para ejercer su función, además de tener un conocimiento profundo de la empresa en la que trabaja. En el ámbito internacional, y también en España, la formación académica de los Compliance Officers varía mucho: licenciados en derecho, economistas, ingenieros, químicos, psicólogos, etc. Lo importante es que conozcan bien su empresa, que tengan buena capacidad de relación interna y externa y que tengan una buena formación en el ejercicio de la función de Compliance.

En ASCOM apostamos por la excelencia en la formación de estos profesionales y emitimos la Certificación de Compliance CESCOM®, una certificación profesional que acredita que las personas que la obtienen cuentan con suficientes conocimientos profesionales en el ámbito de compliance. De esta manera, las empresas que contraten a personas que cuenten con la certificación CESCOM® tendrán la garantía de que dichas personas tienen suficientes conocimientos para ejercer la función”, explica Enseñat.

Adicionalmente, desde el Instituto de Estudios de Compliance (IECOM), en ASCOM se imparten seminarios de formación continua destinados a profundizar en los conocimientos sobre compliance que buscan enriquecer el desarrollo de estos profesionales.

– Estar al día de todas las novedades: un CO debe permanecer alerta a cualquier cambio en su sector, en materia de cumplimiento y en todo aquello relacionado con la organización, como la cultura corporativa o la ética de sus procesos.

– Prevención, organización y control: el Compliance Officer se encarga de identificar los riesgos, definir los controles y supervisar los procesos internos de forma periódica con el fin de detectar posibles deficiencias. Con una buena gestión de las políticas de cumplimiento, la empresa estará segura de que se ajusta a todas las normativas que les afecten, así como de mantener a salvo su crecimiento y reputación.

El entorno del compliance supone una apuesta profesional segura que ya empieza a ser parte esencial de la cultura de las empresas, y un factor clave para afrontar los retos del futuro. Cuando una empresa se preocupa por tener una buena cultura de compliance exigirá también que sus clientes y proveedores hagan lo mismo, ya que el riesgo reputacional se extiende a través de su cadena de suministro. De esta manera, la difusión de la cultura del compliance conseguirá empresas más éticas y responsables en las que las buenas prácticas serán la norma.

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Estudiar las motivaciones, una excelente herramienta para Gestionar el Desempeño

Tiempo de lectura: 3 minutos La motivación por conseguir una meta es aquello que hace a las personas trabajar con esfuerzo, dedicación y persistencia.

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En relación al trabajo, los aspectos que motivan, así como aquellos que pueden generar insatisfacción, son diferentes para cada persona. Por ello, el hecho de tener en cuenta las motivaciones del equipo humano que compone la empresa resulta clave para obtener de estos el mejor rendimiento, los mejores resultados y, por ende, la satisfacción del cliente y su experiencia con la marca. Cada vez son más los departamentos de RRHH que están buscando indagar en las motivaciones de sus colaboradores para sacar el máximo partido al rendimiento de los trabajadores.

El estudio de las motivaciones tiene un potencial increíble como palanca de la satisfacción y del rendimiento en el trabajo. Por ello, se está incorporando cada vez más en procesos de evaluación interna con fines de promoción, desarrollo y valoración del desempeño.

Igualmente, el hecho de conocer las motivaciones de los candidatos a un puesto sirve para conocer su idoneidad y futuro ajuste al mismo. En concreto, el perfil de motivaciones del candidato va a permitir conocer bajo qué condiciones, en qué puesto o en qué tipo de circunstancias dicho candidato va a estar dispuesto, a priori, a trabajar con ilusión, dedicación y esmero para obtener los mejores resultados.

En relación con la evaluación interna de los trabajadores, conocer sus motivaciones posibilita la mejora de la satisfacción y el rendimiento al orientar su actividad hacia sus intereses. Esta orientación hacia las motivaciones permite desde la configuración o el rediseño de puestos de trabajo hasta la personalización del sistema de recompensa o retribuciones.

El estudio y evaluación de las motivaciones cobra en la actualidad una especial relevancia por el reto que supone para las organizaciones la necesidad de gestionar las marcadas diferencias que existen entre las aspiraciones y motivaciones de diferentes generaciones.

Este giro motivacional en los procesos de RRHH proporciona la posibilidad de identificar perfiles idóneos en procesos de promoción verticales u horizontales y, sobre todo, en procesos de valoración del desempeño de cara a diseñar acciones de mejora más individualizadas y efectivas.

En conclusión, este nuevo cuestionario motivacional fortalecería la estructura empresarial al beneficiar directamente al equipo humano de la compañía.

Saber y conocer cuáles son las motivaciones de los trabajadores ayuda a que se encuentren más satisfechos profesionalmente porque ven sus intereses y necesidades personales cumplidas.

Actúa también como sistema de prevención, alertando sobre qué aspectos pueden no estar funcionando bien a nivel organizacional.

Gracias a la evaluación de motivaciones es posible sacar a luz estas vocaciones y sacarles el máximo partido como facilitadores del buen desempeño.

El equipo es la pieza clave en el funcionamiento de cualquier empresa, por lo que resulta prioritario, no solo atraer a los mejores talentos sino además proveerles del entorno más propicio para que se involucren en su trabajo y consigan dar lo mejor de sí mismos. En definitiva, conocer y tener en cuenta las motivaciones de los empleados es brindar la oportunidad de trabajar con ilusión, y esto se traducirá en un mejor rendimiento y funcionamiento.

Por Virginia Arranz, Líder técnico en Talent Analytics en el IIC

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Moralidad, compromiso, integridad… el papel de las empresas como motor de la sociedad

Tiempo de lectura: 2 minutos

Construir una imagen corporativa adecuada no sólo radica en el hecho de tener una buena reputación de cara al cliente en particular y a la sociedad en general.

Es imprescindible que la sensación que la compañía ofrece al exterior esté alineada con la forma en que los propios empleados la perciben. BICG, la consultora centrada en la innovación y las nuevas estrategias de trabajo, explica cómo una de las claves del éxito de las empresas reside en la importancia de seguir una línea acorde entre los valores que se transmiten tanto interna como externamente, transmitiendo el mismo mensaje hacia dentro y hacia fuera.

La función de las empresas no sólo se basa en producir bienes y servicios que satisfacen las necesidades de los individuos, generar empleo y rentas o ser el motor económico de la sociedad. Además, deben saber gestionar el capital humano y enseñar valores y virtudes, de manera que las finalidades económicas no destaquen por encima de las finalidades sociales.

BICG nos explica la importancia de crear un vínculo entre la imagen externa de la compañía hacia el consumidor, mostrando una personalidad, valores y emociones con los que el cliente se siente identificado; y la imagen interna, es decir, los principios y objetivos de la empresa con los que los empleados conectan emocionalmente y se genera un sentimiento de pertenencia.

Comunicar de manera coherente, desde dentro hacia fuera, es hablar de cómo los distintos valores que caracterizan una organización deben tener una traducción en forma de comportamientos en cada uno de las tomas de contacto que se tengan con el cliente y, a su vez, aquello que se transmite hacia fuera, debe desarrollarse internamente.

Así, cada vez es más habitual que las empresas lleven a cabo la implantación de medidas de bienestar corporativo entre sus empleados, acordes a la filosofía que se traslada de manera externa, pues, el hecho de comunicar las buenas acciones que aportan valor añadido a las compañías puede volverse en su contra si no se predica con el ejemplo de manera interna. Por este motivo, para seguir avanzando socialmente, hay que ser consecuente con lo que se promueve desde dentro de las compañías y llevar a cabo medidas que impulsen la igualdad, la conciliación y la diversidad, tales como permisos y medidas que flexibilizan el horario, planes de formación para empleados o programas de sensibilización para todos los profesionales.

En este sentido, Iñaki Lozano, CEO de BICG, señala que:

“no se trata de hablar de moralidad, compromiso o integridad, sino de dar ejemplo. Y es que, “es importante que las compañías apelen a políticas de bienestar corporativo y lo conviertan en el eje principal en la gestión de los recursos humanos de las empresas, no solo por una cuestión de marketing o por la reputación externa que conlleva, sino por las consecuencias que tienen sobre los empleados de la compañía”.

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Las expectativas no cumplidas, uno de los principales motivos por los que se padece el burnout

Tiempo de lectura: 3 minutos
El mundo laboral ha experimentado una transformación importante en estas últimas décadas sobre nuestro contexto sociocultural. Cada vez más, nuestras exigencias en el terreno laboral están ocasionando la aparición de nuevos riesgos psicosociales, relacionados en gran medida con el estrés laboral crónico.

Además, cabe añadir que los profesionales que dan servicio a otras personas como profesores, médicos, policías o bomberos, que ven y gestionan el sufrimiento humano, están más expuestos al síndrome del trabajador quemado.

Y es que, según datos del INE, un 40% de los trabajadores y más de la mitad de los empresarios confiesan sufrir estrés, que causa, junto con la ansiedad, el 30% de las bajas laborales en España.
Lo más irónico es que los trabajadores estresados son un 60% menos productivos que quienes gozan de bienestar emocional. Nos estresamos para ser más productivos y al final conseguimos todo lo contrario.

Por todo esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido introducir definitivamente en su Clasificación Internacional de Enfermedades el desgaste profesional, conocido popularmente como el ‘síndrome del trabajador quemado´, o ‘burnout’ en inglés, que resulta del estrés crónico y agotamiento en el lugar de trabajo.

Pero ¿qué es exactamente el Síndrome de burnout?

Los especialistas de mediQuo, el chat médico 24/7 donde consultar directamente con médicos y especialistas de la salud, definen esta enfermedad como un trastorno psicosocial que ocasiona en los individuos que lo padecen agotamiento físico y emocional. “Es una respuesta psicológica caracterizada por un deterioro cognitivo-afectivo que produce conductas negativas y comportamientos fríos, indiferentes y cínicos”, afirman.

Los individuos que lo padecen dejan de ser productivos en su trabajo y pierden la ilusión por el mismo. Además, mediQuo advierte que, si no es detectado a tiempo, este síndrome puede llegar a convertirse en un trastorno más grave.

Según los especialistas de este chat médico 24/7, por lo general, y antes de que el síndrome en cuestión sea diagnosticado, las personas que lo padecen pasan por una serie de etapas que les producen una degeneración no sólo en su calidad de vida laboral sino también en otros ámbitos de su vida. Estas etapas por las que pasa el “trabajador quemado” suelen ser:

✓ Alta energía aspiracional: El trabajador suele tener grandes aspiraciones para su vida profesional. Tiende a querer ascender o escalar posiciones rápidamente y es inconformista.

✓ Expectativas no cumplidas: Estas aspiraciones empiezan a verse frustradas cuando sus expectativas no se cumplen.

✓ Problemas emocionales: Esta situación provoca que se genere una sensación de tristeza, que deriva en otros problemas emocionales.

✓ Frustración: Poco a poco, los problemas emocionales afectan al estado del trabajador, quien cada vez tiene menos ilusión por ser productivo o realizar su trabajo, ya que no es capaz de ver resultados que concuerden con sus expectativas iniciales. Esto genera frustración y desesperación.

✓ Colapso físico y mental: Tanto el cuerpo como la mente dicen ¡basta! Es lo que se conoce como el síndrome de burnout.

Síntomas

• Agotamiento emocional: Siente que no puede dar más de sí. Su agotamiento es físico y mental.

• Despersonalización: Sentimientos negativos hacia todo su entorno laboral.

• Baja realización personal: Sentimiento de insatisfacción con sus resultados, con tendencia a evaluarse negativamente.

¿Cómo se manifiesta?

Puede manifestarse en diferentes ámbitos:

• Ámbito laboral: Sentimiento de no valer para el puesto desempeñado, falta de comunicación.

• Conductuales: Absentismo laboral, conductas violentas, abuso de tóxicos. • Psicosomáticos: Dolor de cabeza, insomnio, malestar general, fatiga.

• Emocionales: Distanciamiento, falta de concentración, irritabilidad.

¿Se puede prevenir?

Para intentar prevenirlo, los especialistas de mediQuo recomiendan trabajar en 3 grandes niveles:

✓ Nivel organizativo. Identificando y evaluando los riesgos y, por tanto, modificando aquellas condiciones que propician la aparición de este síndrome.

✓ Nivel interpersonal. Fortaleciendo los vínculos entre los compañeros de trabajo, creando un clima óptimo de trabajo y promoviendo el trabajo en equipo.

✓ Nivel individual. Realizando programas de formación continuada y reciclando conceptos para conseguir una nueva orientación profesional.

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Cómo afrontar los riesgos psicosociales derivados del coronavirus

Tiempo de lectura: 4 minutos Beatriz Remacha, Responsable Care Services de Stimulus Consultoría.

Tiempo de lectura: 4 minutos

El coronavirus no es solo una pandemia física sino también psicológica. En el ámbito laboral, pasado el primer momento de impacto y cuando el teletrabajo ya está en marcha, llega una segunda fase de preocupación para las empresas marcada por el estrés y los posibles riesgos psicológicos que esta realidad puede provocar entre los trabajadores.

En estos días estamos en plena emergencia nacional. Todos los ciudadanos están llamados a responder colectivamente a una amenaza invisible que pone en peligro la salud pública y ataca los valores fundacionales de nuestro país. La solución es tan simple como impactante: quédese en casa el mayor tiempo posible.

Breatriz Remacha, de Stimulus.

Las empresas públicas y privadas deben responder a la necesidad de reducir los contactos físicos entre las personas mientras se mantiene, en la medida de lo posible, la continuidad del negocio. Por lo tanto, muchas compañías, ya desde los primeros días de emergencia, han ordenado que sus empleados, compatibles con su trabajo, permanezcan en sus casas teletrabajando.

Pero una vez pasado el primer momento de impacto, y cuando el teletrabajo ya está en marcha, llega una segunda fase de preocupación para las empresas: el estrés y los posibles riesgos psicológicos que esta realidad puede provocar entre los trabajadores, ya que nos enfrentamos a una situación nueva para la población general y, por lo tanto, no tenemos una experiencia previa ni referentes de cómo actuar. Es en este momento, cuando las empresas deben movilizar los recursos adecuados y adaptados a este riesgo para hacer frente al malestar psicológico que en determinados momentos pueden desestabilizar más o menos a sus trabajadores.

El coronavirus: No solo una pandemia física sino también psicológica

Sabemos que la incertidumbre y el aislamiento ante cualquier situación, no solo frente a la actual epidemia, generan en nosotros reacciones emocionales que pueden variar tanto en su naturaleza como en su intensidad: miedo, ansiedad, desconfianza, ira, irritabilidad, tristeza, desesperación e impotencia son algunos ejemplos.

Estas reacciones emocionales y las manifestaciones fisiológicas que las acompañan (fatiga, cambios en el apetito, cambios en el sueño, dolor de cabeza…) impactan a su vez en nuestros pensamientos y percepciones, que se vuelven mucho más catastrofistas y que hacen que nos resulte difícil concentrarnos, poner nuestros pensamientos en orden, mantener nuestra atención, tomar decisiones, pensar en planes a futuro,  así como nos pueden llevar a realizar conductas como compras desmesuradas de alimentos y medicamentos, comer de forma compulsiva, llorar de manera descontrolada, e incluso actuar de manera arriesgada.

Es decir, ante esta situación de incertidumbre y aislamiento, podemos entrar en un círculo vicioso en el que nos vemos afectados a nivel emocional, fisiológico, cognitivo, y/o conductual. El grado en que cada persona veamos afectado cada uno de estos niveles y cómo los manejamos, dependerá de nuestras características propias y de nuestras experiencias previas.

No obstante, lo importante es saber que podemos aprender a romper este círculo vicioso con ayuda de un profesional de la psicología y evitar llegar a un estado de ansiedad que nos generé dificultades en nuestra vida diaria, tanto personal como profesional.

 

Diseñar un plan de apoyo psicológico con atención telefónica especializada y realizada por psicólogos, ayudará a disponer de herramientas para manejar el fuerte impacto que situaciones como esta tienen en la vida de los trabajadores, y a prevenir a corto, medio y largo plazo la aparición de insomnio, irritabilidad, crisis de ansiedad, estrés agudo, estrés postraumático, depresión.

¿Cómo podemos actuar?

Ante una situación como la que estamos viviendo, necesitamos sentir que mantenemos un mínimo control de la situación, así como dar sentido a lo que nos preocupa para que podamos sentirnos lo suficientemente seguros.

Frente a esta realidad, como individuos debemos ser realistas y plenamente conscientes de la situación, comprendiendo el riesgo actual y conociendo nuestra capacidad de responder de manera adecuada, centrarnos en el aquí y el ahora, establecer nuevas rutinas, mantenernos conectados con nuestros familiares y amigos, mantener una alimentación adecuada, realizar ejercicio físico, además de limitar la búsqueda de información a medios fiables y realistas. En ese sentido, es necesario elegir fuentes de información oficiales y expertas, cruzar la información de los medios cuando sea posible o regresar a la fuente, no compartir información cuando no esté seguro y sobre todo, no creer todo lo que se comparte en las redes.

Como gerente de una organización, hay que poner en marcha todas las ayudas posibles para reducir el impacto psicológico de la situación del coronavirus:

  • Escuchando las preocupaciones, temores y reacciones de los empleados;
  • Transmitiendo buenas prácticas y estrategias como obtener el nivel correcto de información y mantenerse actualizado para poder dar respuestas fiables a sus propios trabajadores;
  • Aplicando medidas de prevención y protección;
  • Desarrollando condiciones de trabajo adecuadas;
  • Organizando un teletrabajo eficiente;
  • Y sobre todo implantando programas de apoyo y asistencia psicológica a los empleados, ya que pueden ser una de las soluciones más eficaces.

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