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¿Cuáles son los obstáculos que impiden a las empresas adaptarse al cambio?

El 57% de las empresas no cuenta con procesos sólidos para llevar a cabo la innovación, según el último Informe sobre el estado de la innovación de CB Insights. Esto refleja una situación de emergencia en cuanto a la supervivencia de las compañías, ya que en el actual mercado, aquellas que no crean valor están abocadas al fracaso.

En los últimos 60 años, la esperanza de vida de las empresas se ha acortado un 70%: de 60 años, a 18. En el marco de la primera sesión de 2019 sobre gestión de la innovación en el ágora de The Place, el espacio de innovación del hub de conocimiento The Valley, el experto en innovación estadounidense, de origen coreano, Phil Yim ha analizado ante 100 directivos los obstáculos que están impidiendo a las empresas adaptarse al nuevo contexto de cambio a través de la disrupción:

● Conflictos de interés dentro de conglomerados empresariales
Las nuevas tendencias macroeconómicas dan lugar a situaciones contraproducentes desde el punto de vista de la innovación. La conformación de grupos empresariales que dirigen a compañías pertenecientes a distintos sectores genera oligopolios y provoca que, en muchas ocasiones, los directivos ejerzan cargos de responsabilidad en varias empresas y se encuentren con el dilema de tomar decisiones que puedan beneficiar a una compañía, al tiempo que afectan de forma negativa a otra del mismo grupo en términos de competitividad. Como consecuencia, la innovación no se desarrolla en un mercado libre.

● Dificultad de diseñar estrategias a largo plazo
Una empresa tiene 3 funciones: crear valor, desarrollar el modelo de negocio y la compraventa de activos comerciales. De ellas, la primera es la que hace posible que la disrupción sea significativa y asegura la sostenibilidad de la compañía a largo plazo.A pesar de ello, muchas empresas obvian la creación de valor, centrándose en objetivos a corto plazo de cara a aumentar de forma rápida la competitividad. La consecuencia es que aquellas compañías el éxito del proceso al 53%, mientras que las que diseñan estrategias más allá del lustro tienen un porcentaje de triunfar del 85%, según un estudio de A.T. Kearney.

Falta de incentivos a los empleados
La innovación es un proceso global que afecta a toda la dotación, por lo que es fundamental contar con trabajadores motivados e implicados en todos los niveles de la empresa. A pesar de ello, sólo el 10% de los empleados están contentos con su trabajo y a nivel mundial ese porcentaje crece levemente hasta el 15%.Invertir en “salario emocional” puede ser una buena estrategia para incentivar a los profesionales, dedicar una parte de la jornada al desarrollo de proyectos personales aplicables a la empresa y ofrecer cursos de formación en donde los trabajadores puedan ampliar sus conocimientos son algunos ejemplos sobre cómo poner en práctica este incentivo.

● Falta de cooperación interdepartamental
Un error que puede hacer fracasar un proceso de innovación en el intento de ser disruptivos es la no aplicación del mismo de forma integral en todas las áreas de la empresa. En muchas ocasiones, es causa de la falta de cooperación interdepartamental y la ausencia de figuras que coordinen el proceso desde puestos directivos.
Una planificación exhaustiva en la que se empodere a empleados de distintos niveles de la empresa como embajadores del cambio y que tenga en cuenta el rol que debe desempeñar cada departamento es la mejor garantía de éxito en un proceso de innovación.

● Ausencia de un modelo de negocio consistente
La dictadura de la competitividad que lleva a muchas empresas a tomar decisiones a corto plazo da lugar a otro obstáculo relacionado con la propia esencia de las compañías: la falta de modelos de negocio consistentes. En el mercado actual, nacen muchos productos digitales sin una estrategia sólida detrás que dé lugar al desarrollo de proyectos e iniciativas para ampliar la actividad de la empresa hacia nuevos ámbitos que contribuyan a su longevidad. Fruto de ello, estas compañías, pasado un tiempo, se encuentran en un callejón sin salida, con recursos obsoletos y sin alternativas que les permitan crear nuevo valor y revitalizar el negocio.

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Rodéate de éxito para conseguir el éxito

El éxito personal no sólo tiene que ver con el trabajo constante o con tener la mejor formación. Nada de eso servirá si nuestra mente no está preparada para procesar y aceptar la conquista, el triunfo. Si no llegamos a creer a pies juntos que somos los mejores en algo, jamás lo conseguiremos.

Para triunfar hay que arriesgar y estar 100% convencidos de que lo vamos a conseguir. Siendo así, no pondremos barreras ante la posibilidad de trabajar con los mejores profesionales y contratar a los mejores proveedores para dar un servicio o un producto de calidad. De esta manera atraeremos también a los mejores clientes.

En esta misma línea, y desde el punto de vista del networking, es muy importante ir a los mismos sitios donde va la gente de éxito: los mismos restaurantes, eventos, espectáculos… No sólo para moverse en sus mismos círculos y lograr buenos contactos, sino para zambullirse en ese sentimiento de pertenencia a un grupo concreto y que la percepción de nosotros mismos sea la de una figura de éxito.

Hemos de ser conscientes de que, con todo esto, no nos estamos refiriendo a hacer acopio de bienes materiales de precio elevado, sino a una cuestión de actitud. Si aspiramos a triunfar hemos de proceder como triunfadores, siempre y en todas las facetas de nuestra vida. Y no esperar a un mañana que nunca llegará si no actuamos con decisión. Al final, lo que determina nuestro éxito son los actos que llevamos a cabo en nuestro día a día. Eso es lo que debemos trabajar.

Puntos a tener en cuenta para sentirse una persona de éxito según Aritz Urresti, CEO de goalboxes, Centro de Productividad:

1) Saber qué es el éxito: Lo primero que debemos plantearnos es qué es para nosotros el éxito. Normalmente, y en contra de la creencia de muchos, no tiene que ver con despuntar sólo en lo profesional, sino en lograr el equilibrio entre unos buenos resultados en lo laboral sin robarle tiempo a nuestra vida personal. Algo que potenciará nuestra felicidad.

2) Rodéate de personas exitosas: Una vez que tenemos claro qué es para cada uno de nosotros el éxito, debemos estar cerca de aquellas personas que lo han conseguido. Es una buena vía para recabar apoyos y consejeros en nuestra causa, además de para contagiarnos de su actitud. Creer firmemente que vamos a lograr nuestro objetivo final nos va a ayudar a ser decisivos y a arriesgar cuando necesitemos hacerlo.

3) Apuesta por lo mejor: Otra forma de trabajar nuestra perspectiva triunfadora es echar toda la carne en el asador e invertir en lo mejor. No se trata de comprar siempre lo más caro, sino de que, ante una necesidad concreta, busquemos el mejor equipo, el mejor profesional, las mejores herramientas… porque lo mediocre nunca nos va a ayudar a impulsarnos.

4) Siéntete realizado: No pienses sólo en el dinero y las posesiones materiales, no te van a dar una felicidad duradera. Si el objetivo es ser una persona de éxito, márcate para ello unas metas concretas que te ayuden a sentirte realizado en todas las facetas de tu vida. Por ejemplo, contar con un equipo de trabajo de élite, pero también de confianza, que te ayude a mejorar los resultados de tu empresa en un buen ambiente y en el que puedas delegar sin miedo para pasar más tiempo con tu familia y amigos.

 

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Formación continua y enseñar nuevas capacidades, prioridades para afrontar la transformación digital

Las organizaciones y las pymes se encuentran en un momento decisivo para aprovechar las oportunidades que la nueva era digital y la eclosión de las tecnologías disruptivas ofrecen a los negocios. Bajo este contexto, MBIT School ha celebrado la jornada: Aprende a liderar un proyecto de transformación digital en tu empresa u organización, para la que ha contado con la participación de Adolfo Ramírez, ex CIO del Banco Santander y autor del libro “Digitalízate o Desaparece”.

Adolfo Ramírez puso sobre la mesa las prioridades que deben tener las organizaciones y sus directivos para liderar en tiempos de cambio. Entre las más importantes, destacó la importancia de orientar los resultados desde la experiencia de cliente, promover la transformación desde las personas, convertir la tecnología en negocio, promover una cultura de aprendizaje o ser coherente en la gestión. Para ello, consideró fundamental que se fomente la formación continua y enseñar nuevas capacidades en tiempos de cambio.

En este sentido, clasificó a las organizaciones en función de la respuesta que tienen ante este reto entre las que observan, las que actúan y las que se lamentan. Para el ex CIO del Banco Santander, las plataformas son las que mejor se están adaptando a este nuevo marco en el que las reglas del juego han cambiado y subrayó cómo desarrollan con éxito nuevos modelos de negocio gracias a tres razones fundamentales. En primer lugar, son capaces de partir de una idea, con la que generan confianza y consiguen llegar a una comunidad. En segundo lugar, se focalizan en la gestión inteligente de los datos y por último, colocan al cliente en el centro de su estrategia. Un cliente que ha adquirido superpoderes y está en el centro de todo. Entre estas nuevas habilidades enumeró que está conectado e informado, compara, experimenta, comparte y decide en tiempo real.

Reflexiones sobre el empleo

Por último, Adolfo Ramírez compartió con los asistentes una serie de reflexiones sobre el empleo. La longevidad como tercer elemento de la disrupción; la importancia de diferenciar entre empleo rutinario y no rutinario; el desarrollo de la economía a demanda o colaborativa y cómo el aumento de la productividad va a tener un impacto incierto en los salarios. En este punto, destacó el papel de la tecnología como sustitutivo de trabajadores de media cualificación y como complemento para trabajadores cualificados.

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La Inteligencia Artificial se ha convertido en el vehículo perfecto para iniciar el Big Data

Durante este último año, el uso del Big Data ha aumentado considerablemente. Muchas compañías han declarado que han incorporado el Big Data en los procesos clave de sus negocios, y que están empezando a ver resultados notables y beneficios en su adopción.

Los principales proyectos de las empresas más vanguardistas han estado dirigidos en utilizar el Big Data para investigar nuevas vías para la eficiencia de procesos, la reducción de costes y de tiempos, pero sobre todo en la mejora de la atención al cliente para mejorar su experiencia creando productos y servicios más adaptados a sus necesidades, incluso, llegando a anticiparse a sus necesidades. El Big Data está convirtiéndose en una gran aportación de valor para las empresas que ya están adoptando este tipo de tecnología dentro de sus áreas de negocio.

La adopción del Big Data en las empresas no va todo lo rápido que se desearía puesto que aplicar esta tecnología requiere realizar una modernización tecnológica de toda la infraestructura y arquitectura digital, por lo que estos elementos están provocando una ralentización del proceso. Sin embargo, el 71% de las empresas a nivel global predicen que su apuesta por el Big Data se acelerará en los próximos tres años, siendo ahora mismo el 52% de las empresas las que están aprovechando el potencial del Big Data y el análisis de datos predictivos en sus procesos operativos clave. Por tanto, podemos afirmar que el nivel de implantación de estrategias Big Data está siendo cada año más alto.

La Inteligencia Artificial se ha convertido en el vehículo perfecto para comenzar el Big Data. Gracias al almacenamiento masivo de datos, ya podemos hablar del concepto de Inteligencia Artificial al ser la tecnología que nace para explotar las fuentes masivas de información. La visibilidad que están teniendo los buenos resultados del uso de la Inteligencia Artificial por parte de las empresas que están más a la vanguardia en este aspecto ha provocado que el resto de las empresas estén acelerando sus planes de adopción. Aunque se está descubriendo que no es fácil alcanzar buenos resultados con esta tecnología. ¿Por qué no está siendo fácil? Porque trabajar en este tipo de proyectos requiere un cambio en la forma de trabajar que está siendo adoptada muy poco a poco por parte de los equipos y sus hábitos. Se requiere colaborar de manera multidisciplinar y, por otro lado, también requiere de cambios estructurales (organigrama) que en la mayoría de los casos no se realizan.

Para avanzar al siguiente nivel de aprovechamientos de estas modernas tecnologías, las empresas consideran que el fuerte de sus inversiones estará en llevar sus sistemas a la Nube. El Cloud Computing es una infraestructura tecnológica que adecua las soluciones de Inteligencia Artificial que se hacen inviables, ya que la rapidez en la actualización de los sistemas, así como en la capacidad de integración de todas las fuentes de datos disponibles, obligan a un nivel tecnológico muy maduro. Un 73% de las empresas ya ha adoptado la tecnología Cloud, y son las que mejores resultados y mayores beneficios están declarando del uso del Big Data. Lo que se cree es que 9 de cada 10 empresas tendrán alguna parte de sus aplicaciones o infraestructuras en la nube para 2019, y el resto espera seguir para 2021.

La gestión del cambio y la falta de experiencia en estos procesos de transformación se han convertido en unas barreras reconocidas para la transformación digital. Después de años trabajando de una manera no es fácil cambiar el paso a una nueva forma, es ahí donde los agentes de cambio tienen un trabajo importante que realizar.

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Cómo prepararte para ser profesor de ELE (español para extranjeros)

Ser profesor de español en el extranjero se ha convertido en una de las salidas profesionales más demandadas entre las personas cesantes que migran a otros países en busca de oportunidades laborales.

En la última década, el mercado laboral ha sufrido una transformación abrumadora. Muchas personas buscan nuevas oportunidades laborales y reciclarse en el mundo educativo es una de las mejores opciones. Hoy en día, aprender español en el mundo es casi una necesidad. Ya no solo se aprende por la inquietud de conocer un nuevo idioma, actualmente saber español puede ofrecer más oportunidades profesionales de las esperadas. Por ejemplo, muchas universidades extranjeras solicitan frecuentemente vacantes de empleo en la que buscan a profesores de español como lengua extranjera para impartir clases, pero para ello, es imprescindible demostrar conocimientos de la lengua y acreditar ese nivel, no solo sirve ser nativo.

Según ELEInternacional, entre los trabajos establecidos para ser profesor ELE se encuentran el de preparar e impartir clases de español, además de elaborar trabajos de calificación de alumnos, así como su participación en exámenes orales. De ahí, que sea necesario tener una gran fluidez en el español y disponer de un buen dominio del idioma hablado y escrito del país en el que se encuentre, en definitiva, tener los conocimientos necesarios sobre gramática, ortografía y lingüística, entre otros requisitos.

“Es importante no aventurarse a la docencia sin más, hay que formarse ya que en esta profesión no basta con ser nativo”, comenta Inés Ruiz, directora de ELEInternacional. “Además de enseñar y entender el idioma, hay que planificar una clase, interactuar, corregir errores, trabajar la gramática, entender las dudas de los alumnos y ser muy proactivo”, explica.

Desde esta escuela han recogido algunos de los consejos claves para preparar el título oficial de ELE.

Recopilar información

Hay que buscar toda la información necesaria, preguntar a los profesores o en las páginas web de los exámenes oficiales. Conocer antes toda la información ayuda al alumno a estructurar ideas, apuntes y organizar mejor el tiempo y el material.

Formación adecuada

Para ser profesor de español en el extranjero se necesita tener una formación específica, además del conocimiento del idioma, es necesario tener otras habilidades docentes: saber comunicar en público, desenvolverte con soltura en clase, evaluar el aprendizaje de los estudiantes, saber motivarlos y cooperar con ellos y, ante todo, saber adaptarse al país donde vayas a dar las clases.

Empatiza con la enseñanza

Aprender y enseñar desde las emociones, empatizando. Lo importante es profundizar desde el alma del aula. Si se descubren esas emociones y se entabla esa conexión con el alumno, el aprendizaje y trabajo serán impecables.

Practica solo y acompañado

Es bueno practicar y preparar las ideas que vayas a presentar, sobre todo, a la hora de realizar el examen oral. Elige un tema que te guste y te sientas cómodo hablando, ensaya en casa solo y acompañado para sentirte seguro y tengas más fluidez.

Da todo en unos minutos, empodérate

La seguridad, confianza y saber transmitir esa profesionalidad son cualidades básicas muy valoradas. Por eso, hay que darlo todo en menos de cinco minutos. La primera impresión es la que cuenta. Tener temas preparados es una buena herramienta y, sobre todo, de temas que conocemos bien y podemos tener más soltura a la hora de desarrollarlo. Si vas a hablar de alguna afición, usa términos más especializados, concreta y demuestra tu preparación y conocimiento del idioma en cualquier materia especializada.

No corras, en el examen céntrate y no tengas prisa

Muchas personas en el momento de realizar el examen se ponen nerviosas y se desconcentran. Por eso, es importante respirar, parar y mentalizarte de dónde estás y estar en ti. Organiza el examen y comienza a responder. No hay prisa, medita la respuesta, respira y contesta con tus pausas, así te sentirás mejor, podrás responder más seguro y te notarás más centrado. Recuerda que no solo es demostrar que hablar correctamente sino tu habilidad, destreza y naturalidad ante distintas situaciones

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¿Qué buscan los millennials en el trabajo?

Los millennials son una generación a menudo plagada de estereotipos y estigmas culturales, pero no debemos olvidar que los nacidos entre 1.982 y el año 2.000 hoy son uno de los grupos demográficos más grande en nuestra fuerza laboral.

Con edades comprendidas entre los 19 y los 37 años, sus actitudes, comportamientos y forma de vivir la vida son diferentes a las de las generaciones anteriores, así como entre ellos mismos dada la diferencia de edades entre miembros de esta generación.

Comúnmente se piensa que los millennials no se comprometen a largo plazo con sus empresas o que siempre están atentos a nuevas oportunidades, y que por consiguiente no están tan preocupados por su salud financiera. Pero echando un vistazo más en profundidad sobre lo que les importa a los millenials en su lugar de trabajo (según las conclusiones del “14th Annual U.S. Employee Benefits Trends Study”, elaborado por MetLife), las conclusiones resultan sorprendentes:

• En primer lugar, la mayoría de los millennials están bastante comprometidos con su trabajo: el 64% de los millennials más jóvenes y el 75% de los más mayores, planean trabajar para la misma organización en los próximos 12 meses.

• Los millennials mayores se toman muy en serio la seguridad de su futuro financiero. Muchos ya están planificando la contratación de planes de ahorro para la jubilación, pensando en opciones de inversión y prestando más atención a las ofertas de beneficios de sus empleadores. También se dan cuenta de que ciertos beneficios, como el seguro de discapacidad a corto y largo plazo, pueden desempeñar un papel crucial en la reducción de su estrés financiero.

• Los millennials buscan soluciones de beneficios únicas. Para ellos, la personalización es la clave para poder elegir un acceso a un seguro de salud o a beneficios no médicos, como seguros dentales o de vida.

• Cuando están seleccionando sus beneficios, los millennials prefieren un asesoramiento personalizado. Las consultas individuales, las reuniones en persona y los talleres de educación financiera son formas excelentes para que los empleadores les brinden el apoyo individualizado que están buscando.

Por consiguiente, es importante que las empresas tengan en cuenta estos tips para poder crear estrategias de beneficios que atraigan y retengan el mejor talento.

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Liderazgo digital: los líderes también se transforman

Para hacer frente a los retos digitales, se demanda una nueva generación de líderes que entienda los cambios que se están produciendo en el entorno, tanto en el mercado y la industria, como en los propios consumidores y empleados. Los equipos directivos requieren por tanto un nuevo modo de pensar y una serie de habilidades que, junto a una adecuada actitud, les permita alinearse a una exitosa estrategia de negocio para la nueva organización digital.
Por si todo ello fuera poco, no solo el líder debe renovarse, sino que además su propia transformación debe inspirar a sus equipos y ser fuente de evolución para sus colaboradores.
Contar con un líder comprometido con el cambio es el primer paso para conseguir una organización digital.

Son dos los retos fundamentales a los que se enfrenta el nuevo líder digital:

• Cambios en la naturaleza del trabajo: La forma de trabajar, y lo que se espera de un líder en el nuevo escenario digital, ha cambiado. La función requiere nuevas habilidades y conocimientos para desenvolverse adecuadamente, así como tener en cuenta las nuevas reglas del juego, y tomar decisiones de manera más efectiva.

• Cambios en los equipos de trabajo: Los nuevos equipos a gestionar son integrados por diferentes talentos, disciplinas, roles, motivaciones… y todo ello en diferentes geografías. Los nuevos equipos son mixtos: personas y máquinas. Las Capacidades Cognitivas llegan para quedarse, y formar parte de los equipos de trabajo como un miembro más.
Una organización digital requiere por tanto un tipo de líder diferente que gestione esta nueva realidad, ¿Cuáles son las principales señas de identidad de este nuevo directivo?

• Gestor de la incertidumbre: Debe ser capaz de guiar a la organización en un entorno disruptivo y desconocido, transmitiendo seguridad y confianza en las actuaciones y las decisiones tomadas. Para ello podrá apoyarse en una Hoja de Ruta clara de la transformación digital de la organización.

• Mentalidad abierta: Con disposición al cambio y a la innovación, demuestra interés por identificar e impulsar nuevos retos y desafíos de negocio. Su actuación no se queda en una intención, sino que es movilizador de las nuevas oportunidades.

• Enfoque ágil: En un entorno en el que todo sucede a gran velocidad, resulta clave contar con capacidad de ofrecer respuestas ágiles, sin que la rapidez de decisión y actuación reste eficiencia.

• Gestor de gran volumen de información: La velocidad genera gran cantidad de datos, no todos ellos de valor para la organización. El líder digital debe ser capaz de entender, extraer y analizar la información de interés, apalancándose en modelos analíticos y predictivos que ofrezcan luz en un entorno muchas veces imprevisible, con el fin de asegurar la mejor toma de decisiones en cada caso.

• Gestor de equipos complejos y multidisciplinares: Contar con habilidad para dirigir equipos muy diversos, y que trabajan de forma muy diferente, es crítico para el éxito de la organización digital. Gestionar y fomentar la colaboración y el sentido de pertenecía en equipos transversales, por proyectos, con recursos compartidos, con miembros en ubicaciones remotas, con Inteligencia Artificial, extended workforce, liquid workforce… implica adaptar el estilo de liderazgo para conseguir los mejores resultados de cada una de las tipologías.

• Inspirador: Se posiciona como un referente en la organización, mostrándose colaborador y cercano. Actúa con transparencia, como un miembro más del equipo y la organización, generando compromiso. Es impulsor de la transformación digital de sus equipos a través de su ejemplo.

• Impulsor tecnológico: Comprende y está al día de las novedades y la evolución tecnológica. Esto le permite apostar en el momento más adecuado por aquellas soluciones, que pudiendo ser incipientes, pueden aportar competitividad y un valor diferencial a la organización.

• Proactivo: A partir de su comprensión del ecosistema y lógica digital, es capaz de anticipar riesgos u oportunidades en las alternativas planteadas, lo que le permite afinar la solución final, poniendo en marcha acciones para obtener resultados excelentes y conseguir los objetivos estratégicos del negocio.

• “Networker”: No por ser digital, el líder se olvida de trabajar activamente para potenciar la generación y posterior consolidación de relaciones interpersonales. La diferencia reside en su capacidad de utilizar nuevos medios y entornos como redes sociales y virtuales con este fin, para lo que debe conocer su protocolo y poder así utilizarlas fluida y adecuadamente.

Conclusión
En el nuevo ecosistema digital, el líder está destinado a dejar a un lado sus propias inseguridades y resistencias, y centrarse en las oportunidades y nuevas posibilidades que la evolución tecnológica trae consigo. Muchas de las habilidades de liderazgo actuales se mantendrán vigentes. Otras ya no serán tan determinantes o cambiarán el foco. La capacidad de adquirir nuevas formas de hacer las cosas y gestionar será la que marque la diferencia en la transformación de un líder digital.

Esta evolución requerirá mirar a nuestros líderes desde una perspectiva completamente diferente e implantar programas de desarrollo de liderazgo digital que impulsen su renovación, de modo que acompañen la propia transformación de la organización.
Y aunque no lo creamos, no es demasiado pronto para empezar a trabajar en ello.

Noelia del Brío, Senior Manager de T&O Accenture Strategy, y Rocío Peña, Consultant de T&O Accenture Strategy

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