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La Ley del Propósito: cinco claves para encontrar tu talento oculto

Interiorizar que poseemos un talento, adoptar una mentalidad científica, no confundir talento con habilidad, saber qué deseamos y superar las dificultades, las cinco claves para alcanzar el éxito profesional.

Seguramente hayamos escuchado alguna vez la frase del reconocido pensador Confucio, “elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”, pero ¿nos hemos planteado que quizás lo que nos gusta no se corresponde con nuestro talento? Muchas veces, aquello que nos gusta no está relacionado con lo que mejor sabemos hacer. En ocasiones, incluso, no hemos siquiera descubierto cuál es nuestro talento, el cual puede llegar realmente a apasionarnos.

N.C. Kurt, experto en potencial humano e instructor de Udemy, la plataforma global de formación para aprender y enseñar en línea más grande del mundo, ha desarrollado la Ley del Propósito, para dejar a un lado la mediocridad en la que podemos vernos envueltos si no luchamos por descubrir nuestro verdadero talento.

La Ley del Propósito implica alejarse del determinismo y hacernos cargo de nuestra vida. Es, fundamentalmente, una guía para descubrir y desarrollar la mejor versión de uno mismo, entender cuál es el sentido de nuestra vida y cuál es el propósito que debemos seguir para alcanzar la realización personal, obtener lo que buscamos y lograr la felicidad, afirma Kurt.

De este modo, la Ley del Propósito consta de 5 claves fundamentales que nos permiten descubrir nuestro talento oculto y enfocar nuestra carrera profesional hacia el éxito.

1. Interiorizar que todos poseemos algún talento, más allá de si lo sabemos o no. Curiosamente, la mayoría de las personas lo desconocemos. De este modo, es importante mentalizarnos de que nunca lo descubriremos si no realizamos aquella actividad que requiera del uso de ese talento. Por ello, salir de nuestra zona de confort, de lo que conocemos, es vital, ya que mantenernos en ella nos limita y no nos deja experimentar con nuevas ideas, actividades y proyectos.

2. Adoptar una mentalidad científica, de prueba y error. Para ello, hay que comenzar a hacer nuevas actividades, sin importar el conocimiento o la destreza que tengamos respecto a ellas. Extraer una vivencia, un sentimiento o un resultado de su práctica nos permitirá obtener pistas certeras sobre cuál es nuestro talento oculto. El propio Albert Einstein detalló que “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

3. No confundir talento con habilidad. Una persona puede llegar a dominar bastante un área por práctica constante, eso es habilidad, pero probablemente nunca llegará tan lejos como podría hacerlo si tuviera talento para esa tarea. El talento es innato, por lo que si percibimos que no tenemos talento para una determinada actividad, lo ideal es buscar otra donde sí lo tengamos y, una vez encontrado, dedicarnos de lleno a fortalecerlo y desarrollarlo.

4. Saber qué deseamos y dominar la voluntad. Es fundamental saber qué deseamos y reflexionar sobre si está en sintonía con nuestro talento. Si es así, es necesario planificar este camino fijando metas adecuadas y esforzarnos por seguirlas. “Hay que tener la suficiente autodisciplina para dominar la voluntad, logrando que siempre siga a nuestro deseo. Sin voluntad, el deseo es solo una idea pintoresca y nada más”, mantiene Kurt.

5. Superar las dificultades y obstáculos. En este camino de búsqueda y desarrollo del talento, nos encontraremos con dificultades y obstáculos. Sin embargo, no son más que verdaderas ocasiones de aprendizaje, sólo hay que saber ver la oportunidad donde los demás sólo ven obstáculos. Con ese paradigma todo es beneficioso para nuestro crecimiento y desarrollo, tanto intelectual como espiritual.

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Las 4 tendencias de Recursos Humanos para seguir en 2019

¿Cuáles son las tendencias que marcarán el ámbito de recursos humanos este año?

Aquí les compartiremos las tendencias de recursos humanos en empresas multinacionales y líderes en su industria:

 

• Inteligencia artificial: La inteligencia artificial tuvo un papel importante en 2018, pero en este 2019 será cuando empiece a aplicarse en el día a día de los departamentos de RR.HH. Entre las múltiples posibilidades y ventajas que ofrece se encuentran, por ejemplo, la reducción de los tiempos de selección de candidatos o la identificación en tiempo real de los empleados con bajo nivel de rendimiento y que podrían suponer un riesgo para una compañía. Los profesionales destacan además el uso de la IA como herramienta de integración que fomenta la diversidad y la inclusión entre los empleados.

Sin embargo, aún existe el miedo a que el capital humano sea reemplazado por máquinas y software.

 

• Bienestar organizacional: El bienestar corporativo estará en el centro de todas las agendas de RR.HH. durante el 2019. Los programas enfocados a fomentar el bienestar físico y mental de los empleados son cada vez más importantes para las empresas. Se ha demostrado que estos programas mejoran el rendimiento de los trabajadores y son muy útiles para retener el talento en las compañías.

 

• Employer Branding: La imagen que tiene una compañía no solo hacia sus clientes o trabajadores, sino también hacia sus potenciales empleados, es un aspecto fundamental en las estrategias de los profesionales. Se trata de un tema que ha sido tendencia en los últimos años y que, según los expertos, tendrá un papel clave durante estec año. Las compañías demostrarán mayor compromiso en este sentido e implementarán diversas iniciativas para resultar atractivas para sus potenciales empleados.

Llevar a cabo acciones de marketing y comunicación dirigidas a aumentar el atractivo de una empresa como lugar de trabajo influye de manera positiva en la opinión de candidatos y clientes sobre ésta, y son esenciales para atraer al mejor talento. Una empresa que logre establecer una relación constante y atractiva con sus trabajadores hará de estos sus embajadores de marca más efectivos.

 

• Digitalización de recursos humanos: Los profesionales y departamentos de recursos humanos de las empresas son cada vez más conscientes del papel fundamental que desempeñan en la transformación digital. Por ello, el desarrollo de la cultura y las habilidades digitales seguirá siendo uno de los principales desafíos de 2019. La digitalización no solo fomenta el surgimiento de nuevos modelos organizativos, sino que permite romper con antiguos procesos.

Federico de Vicente, vicepresidente corporativo de Gympass establece que

Apostar por políticas de bienestar corporativo es un acierto seguro. En Gympass queremos ser el principal aliado de las compañías para combatir la inactividad física de los empleados. Consideramos que contar con una rutina de actividad deportiva beneficia no solo a la vida de los trabajadores, tanto dentro como fuera de la empresa, sino también a la productividad laboral, a la retención de talento y captación de nuevos perfiles”.

Gympass ha recopilado algunas de las tendencias de este artículo.

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Bienvenidos sean los jóvenes (o millennials) porque ellos cambiarán la empresa

Es impresionante el interés que han despertado los jóvenes en los departamentos de Recursos Humanos. Como con todos los demás temas de moda en la era de los RRHH 2.0 tuvieron que cambiarle de nombre para que parecieran nuevos. Ya no son jóvenes, son millennials.  

Cuando yo era joven y tuve mi primer empleo no despertaba el menor interés en el área de Recursos Humanos ni en mis jefes, ni yo ni el resto de los jóvenes. Es normal, entonces no había departamento de Personas sino solo de Recursos Humanos, tampoco se desvinculaba sino que se despedía y los procesos de selección no se llamaban de atracción del talento. Entonces todo era más natural, más humano. Tanto para la bueno como para lo malo. 
Pero ese tiempo ya ha pasado y estamos, como decía, en la era 2.0 de los RRHH. Menos mal.
Una de las ventajas de esta nueva era de ilusión y fantasía es que los jóvenes, perdón, los millennials, han pasado al primer lugar de atención. Se han llenado las empresas de niños del cuento del rey desnudo, de empleados que se dan cuenta de los errores evidentes que los mayores nos acostumbramos a ver o no nos atrevemos a corregir. En otros tiempos el hecho de conseguir un primer empleo fijo llevaba asociado un empeño constante por evitar el despido. Ahora todo eso pasó, ahora están protegidos como un tesoro. Veamos lo que dicen de los nuevos jóvenes, de los millennials. Primero escribo sus “defectos” y a continuación la oportunidad que generan a la empresa:
  • No se comprometen. Dicen que eso de una empresa para toda la vida no va con ellos. Se quedan mientras les guste el trabajo y el sueldo.
Excelente oportunidad para que la empresa vuelva a restablecer el orden adecuado de las motivaciones. Últimamente habíamos invertido la pirámide, pretendíamos convencer a los empleados de que lo mejor que les había pasado es poder trabajar en esa empresa. Solo ese honor compensaba un sueldo algo más bajo y un puesto que no llenaba demasiado. Gracias a los jóvenes, la primera motivación vuelve a ser el sueldo (extrínseca), luego el puesto (intrínseca), y ya satisfechas estas, el valor que aporta la empresa en la que se trabaja (trascendente). 
Dan más importancia a su vida personal. Quizá causa de lo anterior. Resulta que ahora los jóvenes no se van los últimos de las oficinas y prefieren comer más rápido para salir antes. Algunos rancios de RRHH esto lo interpretan como falta de espíritu de equipo o, directamente, como egoísmo.
Lo natural es la vida personal por encima de la profesional. No se trata de hacer equilibrios o conciliar dos vidas paralelas sino asumir que solo tenemos una, la personal, dentro de la que cabe la profesional.
Se aburren con facilidad del trabajo. Ya lo vemos en la Universidad, o les ilusiona el tema o no hay forma. Cada día hay que imaginar una nueva manera de dar la clase. En el trabajo pasa lo mismo. Como las funciones y los procedimientos sean muy concretos e inflexibles dicen que no les gusta el trabajo y buscan otro.
Bienvenidos, de verdad, a la era de la Innovación y la Transformación. Dejemos de presumir en la web de valores corporativos como  Innovación, Transformación, Dinamismo, Flexibilidad…y pongamos en práctica todo lo que implican. Sólo será posible innovar y transformar si dejamos que nuevos profesionales propongan nuevos modos de trabajar.  
Autor: José María Peláez

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Los 12 mandamientos de la calidad al interior de la organización

Consejos útiles sobre los hábitos y las prácticas que podemos adquirir para cumplir y mejorar la calidad al interior de la organización.

Otto Walter International ha presentado una lista de consejos para cumplir y mejorar la calidad al interior de la organización. “Si todos practican estos comportamientos el impacto y la mejora se notan enseguida, en todos los frentes.” Comenta Lucía Cela, directora general de coordinación de Otto Walter Internacional.

1. Devuelve las llamadas. Hazte experto el devolver las llamadas a quienes te llaman y debes hablar con ellos. Y si quedas en llamar tú más tarde, llama.

2. Prepárate bien y por escrito antes de hablar. Ya sea en una reunión, en un despacho o lo que sea. No hagas perder el tiempo a los demás por tu mala preparación.

3. Provoca y busca ideas permanentemente. Hasta el último de la empresa puede tener una idea extraordinaria que sólo necesita que alguien le pregunte cómo lo haría. Consulta con los demás las cosas importantes, nadie pretende que se te ocurra todo a ti.

4. Cumple tus compromisos y responde. Cumple siempre. Si quedas en tener algo para el martes, lo tienes, y si ves que no podrás llegar responde antes del martes para decir que no estará y cuándo estará, pero responde.

5. Sé puntual. En tus citas, reuniones, llamadas… Haz de eso una disciplina personal y un símbolo de calidad.

6. Siempre dispuesto a cambiar. No seas reactivo al cambio, para lograr grandes mejoras hay que estar dispuesto a salirse de lo ordinario y romper algún molde.

7. Pregunta lo que no entiendas. No aceptes las cosas por que sí. Si no entiendes una decisión pregunta los “porqués”. Si no los comprendes, difícilmente te implicarás en la idea ni podrás implicar a los demás. Si no está claro lo que te han pedido, pregunta para comprender: a qué te refieres, cómo lo quieres, qué es lo prioritario…

8. Deja que los demás hagan las cosas a su manera si funcionan. Hacerlas de forma distinta no significa hacerlas peor, ¿a ti que más te da como se haga mientras el resultado sea idóneo?

9. Suma ideas y cambia de opinión si hace falta. Concentra tus esfuerzos en encontrar siempre la mejor opción, no en tener tú la razón. Trata de comprender al otro, pregunta más “Por qué piensas eso” antes de afirmar “este es un tonto porque no piensa como yo”.

10. Lúcete y haz lucir a tu equipo presentando arriba propuestas concretas, bien preparadas y argumentadas. No “le llores” al jefe, no te quejes, no vayas con problemas. Propón mejoras, cuenta lo que habéis logrado, cuestiona lo que quieras pero siempre llevando tu solución concreta, demuestra cada día tu compromiso ayudando a tus jefes a mejorarlo todo.

11. Aprecia y premia el trabajo bien hecho. Cada esfuerzo correcto y cada acción que lo merezca, que tenga su reconocimiento. No des por sentado que como la obligación de los demás es hacer las cosas bien las hacen sin más, debes poner de tu parte lo necesario para que ilusione, compense y apetezca hacerlas bien mediante el reconocimiento.

12. Alíate con el resto de áreas de tu empresa. Busca con ellos la compatibilidad en objetivos, y colabora en esfuerzos que beneficien a todos. No critiques a los otros, habla y trabaja con ellos con visión global, no solamente de tu árera. El “enemigo” no es el departamento de enfrente, ya hay suficientes competidores fuera.

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La privacidad en las oficinas: misión imposible

La privacidad en las oficinas: misión imposible

Los espacios de trabajo han experimentado una transformación radical en los últimos años. La generalización de tendencias como las oficinas abiertas, el coworking o el teletrabajo ha hecho que las oficinas convencionales, repletas de cubículos, despachos y salas de reuniones, se conviertan en algo del pasado.

Según la revista Forbes, actualmente en Estados Unidos el 70% de las oficinas son abiertas; además, según una encuesta realizada por Steelcase e IPSOS a nivel mundial, el 85% de los trabajadores no puede concentrarse en espacios diáfanos, y un 31% asegura que tiene que abandonar la oficina para acabar su trabajo. Sin embargo, no hay ninguna startup o empresa que presuma de estar al día y no tenga unas oficinas abiertas, al más puro estilo de Google o Facebook. También ganan terreno los espacios de coworking, en los que se alquila el uso de un puesto de trabajo en una oficina abierta compartida con otros trabajadores. Estas nuevas tipologías de espacios de trabajo ofrecen algunas ventajas: fomentan la colaboración, crean sinergias, reducen los costes fijos, liberan recursos de la empresa, etc. Sin embargo, los profesionales también necesitan tranquilidad y privacidad.

Trabajar en una sala compartida con decenas de personas puede ser genial para sentir el ritmo del negocio; pero cuando hay que concentrarse para elaborar una propuesta creativa o escribir un informe, apetece tener más calma. Más aún cuando es necesario realizar una llamada o videoconferencia importante o mantener una reunión confidencial, por ejemplo una negociación o un proceso de selección. Solo hay que fijarse en un detalle muy revelador para darse cuenta: ¿cuántas de las personas que trabajan en una oficina abierta o compartida llevan auriculares para intentar aislarse del bullicio ambiental?

Debido al alza del precio de las oficinas, algunas empresas han tenido que trasladar su sede fuera del centro de las ciudades, para poder tener una oficina amplia y luminosa. Por otro lado, existen muchas empresas que, pese a tener unas oficinas céntricas, necesitan más espacio de forma puntual.

Para ambos casos, las alternativas disponibles son costosas y/o poco satisfactorias: reservar una sala de hotel, buscar una cafetería tranquila o alquilar un puesto en un espacio de coworking. Algunos centros de negocios y hoteles también alquilan salas, pero a menudo hay que reservar un tiempo mínimo y avisar con días de antelación, además muchas de ellas están situadas en sótanos o no ofrecen ninguna privacidad.

Para dar respuesta a esta creciente necesidad de espacios de trabajo privados y flexibles, en 2016 pusimos en marcha Sheltair. Se trata de una plataforma que permite contratar oficinas y salas de reuniones por horas (desde 30 minutos) en ubicaciones céntricas con total privacidad.

Cuidamos tanto la privacidad que ni siquiera hay entrega de llaves: la puerta del espacio se abre con el móvil, desde donde también haces la reserva, el pago y la facturación del servicio, además de poder realizarlo en la web de Sheltair. Durante el tiempo contratado, nadie puede acceder ni molestar a los ocupantes. Con solo 3 minutos de antelación, es posible reservar un espacio de trabajo de cualquier tamaño (de 2 a 50 personas) totalmente equipado y con un diseño moderno. También es posible ampliar la reserva en fracciones de 15 minutos si hace falta más tiempo.

¿Quién utiliza nuestras salas de reuniones? Tenemos clientes de todo tipo: desde profesionales de empresas tecnológicas como Glovo o Privalia a grandes compañías como Mango o Roche, que necesitan un espacio para realizar formaciones, para cuando vienen equipos de fuera o para reuniones internas. También usan Sheltair muchos teletrabajadores, freelance, autónomos, etc. que simplemente buscan un lugar privado, tranquilo y céntrico para poder trabajar o reunirse por unas horas.

Sin duda, las nuevas tendencias en los espacios de trabajo han aportado muchas ventajas a las empresas en términos de colaboración, productividad y ahorro. ¡Nadie querría volver a las viejas oficinas repletas de cubículos de antaño! Aunque está claro que la evolución de los espacios de trabajo no se detiene y el futuro es el espacio como servicio: contratar al instante el sitio que necesitamos para trabajar, en el lugar en el que nos hace falta, sin tener que preocuparnos por reservar con antelación o comprobar si tiene el equipamiento adecuado.

Gracias a las nuevas tecnologías, los profesionales somos cada vez más nómadas, y en lugar de encadenarnos a una oficina, necesitamos espacios de trabajo capaces de seguir nuestro ritmo.

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4 errores recurrentes a la hora de encontrar un propósito profesional

Por Miguel Ruiz Gil, escritor, formador y director del seminario ‘Descifra tu misión’

El inicio de cualquier año suele ser un periodo de reinvención, nuevos propósitos y cambios en todas las facetas de nuestra vida. A menudo, surgen interrogantes y cuestiones que hacen dudar y replantear el futuro laboral que se vive. Datos como los que ofrece la plataforma de los trabajadores por antonomasia, Linkedin, así lo refutan:

A principios de año, se registran un 65% más de búsquedas de empleo.

Buscar un propósito y reinventarse laboralmente parece ser una prioridad, pero a menudo se encuentran inconvenientes y barreras que obligan a las personas a cejar en el empeño y darse por vencidos, terminando en una vida traumatizada y lejana al éxito y la realización personal. Dentro de esos elementos, se identifican cuatro errores recurrentes a la hora de una correcta reinvención laboral.

1.- Creencias limitantes

La primera equivocación es pensar que no se tiene una pasión. Un error muy frecuente dentro de este proceso. A menudo las personas piensan que no tienen ningún talento especial y que no hay nada que hagan bien. Algo que se complementa con un pensamiento derrotista de que ellos mismos no piensan que se puedan ganar la vida y triunfar con ese trabajo que tanto aman hacer.

Es importante derribar las barreras mentales que tienen pensamientos de ese tipo. Y es que no hay otra manera de triunfar en la vida laboral, que no sea desarrollándose uno mismo en aquello que ama. Además, esa frustración termina en la rendición y consigue que otras personas, que sí persiguen ese propósito, pasen por delante. El estudio realizado por Linkedin, también asegura, en esta línea, que un 30% de los profesionales no optan a ofertas de trabajo porque creen que hay candidatos mejores para esos puestos que ellos mismos.

La inspiración y las ideas estarán del lado de aquella persona que focalice en su pasión, porque le dedicará más horas. Steve Jobs ya explicaba que las personas deben hacer aquello que aman. De lo contrario, te vas a rendir.

2.- Huir de la inercia

En línea con este aspecto nace otro inconveniente y es el ‘no parar a pensar’: Empezar a ocuparse de proyectos y trabajos, aunque todos ellos hagan sentir a uno vacío, solo con tal de no darse cuenta de la vida sinsentido que tiene en ese momento. Continuar en proyectos por inercia y realizando actividades por el condicionamiento de otros no es el camino para cumplir con el propósito laboral de manera exitosa.

Dotarse de herramientas para recorrer ese trayecto interno es esencial, sea cual sea el perfil laboral. En este sentido, existen cursos y seminarios con los que es más fácil hacer el recorrido, siempre bajo la tutela y el guion de profesionales.

3.- Desenfoque

Y es que son esos instrumentos los que permiten, en un periodo más largo de plazo evitar dos inconvenientes muy comunes cuando ya se han saltado los primeros muros y se ha encontrado una pasión y un propósito laboral. Ambos dentro de un mismo factor: Desenfocarse del objetivo.

Por un lado, ese desenfoque llega con la elección de una especialización. El proceso interno y de pensamiento desencadena consigo muchas opciones y alternativas, lo que provoca un aluvión de ideas y futuros proyectos interesantes que pueden llevar a perder el foco de aquel realmente importante.

Pero incluso cuando está definida la especialización en el foco, es común que trabajando en aquello que motiva a una persona, esta no tenga tantos prejuicios a la hora de embarcarse en cualquier proyecto que llega.

Es simple. Cuando se hacen varias tareas, uno se dispersa y termina por no dar el máximo en ningún ámbito. Para cambiar la vida laboral se deben focalizar todos los esfuerzos en una sola faceta. Como un cohete empezando a despegar, todo se debe focalizar en esa tarea para conseguir el máximo beneficio posible.

4.- Influencias externas

Por último, hay que dejar a un lado el miedo a las opiniones ajenas. El qué dirán es un elemento de distracción y frustración determinante a la hora de no apostar por el camino que determinan las pasiones y el propósito profesional. Es tu vida, tu pasión, tu proyecto y lo que tú vas a hacer a nivel profesional, poniendo tu energía y tu tiempo.

Dejar a un lado lo que está bien visto por el entorno es el primer paso. Y es que esa zona de confort a ojos del resto, termina en frustración y falta de objetivos en ojos propios. Un miedo, el de la opinión del resto, muchas veces infundado, ya que es el entorno quien terminará por apoyar sea cual sea el propósito. Ahí entra en juego una faceta didáctica y de diálogo crucial. Explicar el qué, el cómo y, sobre todo, el por qué, para que las personas que más importan den su ayuda y apoyo incondicional para llegar al éxito de la mejor manera.

Un conjunto de elementos que trabajados todos, uno a uno, harán alcanzar un propósito profesional muy claro y, sobre todo, satisfactorio para la persona que lo pone en práctica. Solo así el trabajador podrá realizar una reinvención plena con la que alcanzará el éxito.

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La ‘redarquía’ llega a Mediapost: una nueva forma de trabajar que favorece la innovación interna

La empresa Mediapost se encuentra en el desarollo de un proyecto para realizar una transformación cultural en su empresa.

Este proceso de transformación comenzó en noviembre de 2018, motivado por un entorno competitivo y volátil en el que las necesidades surgen y cambian cada vez más rápido. Innovar en este ecosistema se ha convertido en todo un reto. “Hace tiempo entendimos que nos hacía falta un nuevo tipo de flexibilidad y adaptabilidad para crecer y ser capaces de compatibilizar innovación y resultados”, cuenta Ignacio Pi, responsable global de Mediapost. “El mundo se mueve exponencialmente a una velocidad extraordinaria pero las compañías aún siguen un proceso lineal. Si seguimos actuando como hasta ahora es imposible acelerarse al ritmo de la sociedad”.

En este contexto surge su proyecto Acelera, con el que Mediapost apuesta por una transición hacia un nuevo modo de trabajo orientado a la innovación interna y apoyado en metodologías ágiles. Su objetivo es convertirse en una empresa de carácter dual, capaz de diferenciar explotación de exploración.

Lo explica Javier del Álamo, scrum master de Mediapost:

La explotación es la parte tradicional de una empresa, que utilizamos cuando surgen problemas, necesidades u oportunidades que nuestra experiencia nos permite solventar. La exploración, sin embargo, entra en juego cuando la solución es incierta o el problema muy complejo. Responde a una organización redárquica: se forman equipos donde no hay jefes, todos aportan y se responsabilizan por igual. Esta forma dinámica de trabajo se apoya en metodologías ágiles como Design Thinking, Scrum o Lean para presentar y corregir propuestas, en periodos o sprints de siete días, hasta dar con un prototipo que se pueda probar en la fase de explotación”.

El proyecto Acelera comenzó con la formación de 30 profesionales de Mediapost en metodologías ágiles, que ya están siendo implementadas en la empresa. Este tipo de transformación cultural tiene unos beneficios demostrados: las metodologías ágiles aumentan en un 71% la capacidad de gestionar el cambio de prioridades, en un 66% la visibilidad del proyecto y en un 65% la alineación entre IT y negocio, según CollabNet. Como explica José Cabrera, CEO de Cabrera M.C, “la agilidad empresarial es la clave del éxito de empresas como Google, Facebook, Twitter o Amazon. No es una moda, está aquí para quedarse y producir un cambio radical en las organizaciones”.

Para adaptar este nuevo sistema de trabajo, ha sido necesario optimizar el rendimiento de los trabajadores, que han liberado un 15-20% de su tiempo para invertirlo en el proyecto Acelera. Además, se han generado nuevos espacios de trabajo, los “espacios Acelera”, con un aspecto diferente que permite desconectar del trabajo diario y sentir que se trabaja en algo nuevo. Y por supuesto, ha sido necesaria la implicación de los empleados de Mediapost. “Las personas son los pilares clave de esta transformación”, afirma Rafael Rivera, responsable de innovación y tecnología de la compañía, “la innovación pivota en torno a ellas y nosotros les hemos querido facilitar la metodología para hacer posible este cambio. La aceptación ha sido muy buena, hay muchísima ilusión”.

Para Ignacio Pi, el proyecto Acelera está teniendo unas consecuencias inmensamente positivas para Mediapost.

Hemos tenido que desaprender muchas cosas y dejar espacio para este nuevo conocimiento. El resultado es que ahora estamos todos con ganas de preparar nuevos proyectos y trabajar en equipo. Yo mismo trabajo como parte de estos equipos. Se están creando redes de forma periódica, diaria y recurrente, lo que está generando mucha satisfacción”.

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