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Liderazgo femenino: una carrera de fondo con muchos obstáculos todavía por salvar

Por Consuelo Castilla, Socia y Presidenta de AdQualis

El liderazgo femenino ha evolucionado de forma muy rápida. Si echamos la vista atrás, el momento en que las mujeres han podido ejercer derechos tan fundamentales como votar, estudiar o desarrollar carreras profesionales con normalidad se remonta todavía muy poco en el tiempo.

Salvo por algunos casos esporádicos y revestidos siempre de circunstancias excepcionales, hasta finales del siglo XX y principios del XXI no han existido realmente líderes femeninas en posiciones de alta responsabilidad. La velocidad de los cambios acontecidos en las últimas décadas con relación al empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad ha obligado a realizar un trayecto largo y complejo en muy poco tiempo.

Si tenemos que fijar en qué momento las mujeres empezaron a avanzar hacia posiciones de liderazgo en las empresas, este se remonta a la década de 1960. Fue ahí cuando las mujeres empezaron a estudiar carreras universitarias de forma más generalizada y a darse cuenta de la importancia de desarrollar carreras profesionales para su realización personal.

A finales de la década de los ochenta se produce un segundo punto de inflexión. Tras la integración de esas primeras generaciones de mujeres con estudios universitarios en el mercado laboral –sobre todo en funciones administrativas–, y de que algunos referentes como Margaret Thatcher llegaran a mayores cotas de poder en base a modelos de liderazgo marcadamente masculinos, llega al ámbito profesional una nueva generación más preparada que quiere ocupar funciones de más calidad y responsabilidad.

En muchos casos, las mujeres incluso presentan un mayor grado de formación que sus coetáneos masculinos, precisamente por saberse en una situación de desventaja: mujeres, en definitiva, con mejores currículums académicos, más especializaciones, un mayor dominio de otros idiomas… Son ellas las que abren definitivamente la espita para que cada vez más órganos de dirección incorporen a mujeres, y para que con la llegada del nuevo siglo esta situación se generalice y normalice a pasos agigantados.

Gracias a ello, lo que nos encontramos hoy es a una generación de líderes femeninas que aportan además de rasgos distintos a los de los hombres, unas competencias altamente demandadas en un contexto de volatilidad como el actual.

Tener una mayor capacidad de trabajar en equipo, como suele ocurrirles a las mujeres, resulta imprescindible en la nueva economía digital, y tomar decisiones más moderadas o tener una mayor capacidad de administrar recursos limitados las vuelve más competitivas en situaciones de incertidumbre y de cambio como la actual.

En ese contexto, la única meta todavía por batir es la de la presencia de mujeres en los comités de dirección, y, sobre todo, en los consejos de administración. A mi juicio, la igualdad de género en el trabajo es ya hoy un elemento central del debate social y una finalidad en la que están bastante alineadas administración, empresas y sociedad.

Lejos de haber concluido esta carrera de fondo, a la evolución del liderazgo femenino le queda todavía una puerta por franquear. El género del candidato puede seguir siendo hoy una variable en procesos de selección, lo que debería evolucionar, en todos los casos, hacia unos criterios estrictamente profesionales.

Una vez normalizado que hombres y mujeres estudien juntos, trabajen juntos, se repartan de forma equilibrada las tareas domésticas y las familiares y puedan acceder exactamente a los mismos itinerarios de carrera, los liderazgos femeninos y masculinos se volverán indistinguibles, y la valía de cada persona será, estrictamente, su talento individual.

Las mujeres de todo el mundo debemos mirar a la historia del liderazgo femenino con respeto por nuestras antecesoras, orgullo y sentido de la responsabilidad. Tenemos que entender también que el objetivo último de esa lucha es que las generaciones futuras no tengan que tomar su testigo, sino que nazcan y se desarrollen en un mundo en que el género sea una variable irrelevante a la hora de ponderar el talento de cualquier persona.

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Un estudio que demuestra la rentabilidad del ejercicio físico como medida de prevención laboral

La compañía Biwel, que desarrolla programas de bienestar en la empresa, ha elaborado durante 3 años un estudio de Prevención de TME (Trastornos Músculo-Esqueléticos) en el que ha demostrado el retorno de la inversión de una compañía a través del ejercicio físico como medida de prevención laboral.

El estudio, que se inició en junio de 2014 bajo el nombre “Sentirse bien para trabajar mejor”, se ha dirigido a los 300 empleados de la planta de producción de una empresa farmacéutica para mejorar su condición física como medida para evitar lesiones. Un colectivo que, debido a su dinámica de trabajo (de pie, movimientos repetitivos y manipulación de cargas) se ve afectado por este tipo de trastornos. La adherencia ha sido de alrededor del 45% de los trabajadores, teniendo en cuenta que se trata de una medida opcional para los empleados.

Los resultados se han conseguido a través de la metodología Biwel, que analiza anualmente los resultados de salud, satisfacción y absentismo, con la colaboración del servicio médico propio de la compañía. A nivel de impacto económico se ha observado una reducción del absentismo por causa osteo-muscular. En este sentido, los trabajadores que han participado en el programa tuvieron 2,8 días menos de baja que los que no participaron. Durante los 3 años del programa, la empresa ha obtenido una rentabilidad de 1,98 euros por cada euro invertido, lo que ha supuesto un ahorro económico de 61.300 euros al año. Actualmente se están analizando los resultados de 2018 y optimizando la metodología para seguir mejorando.

A nivel físico, algunos de los resultados destacados han sido la disminución de los dolores leves y moderados de las personas que participan en el programa: se redujeron del 50% al 41% en hombros, de 64% a 57% en la zona cervical, de 82% a 60% en la zona lumbar y de 56% a 46% en la zona dorsal. Además, los niveles de inactividad física pasaron del 25% al 16% y la satisfacción media de los empleados ha sido de 8,6 sobre 10.

Biwel también ha implementado proyectos de Prevención de TME, con resultados muy positivos, en empresas como Cirsa, Aigües de Barcelona, Fagor Ederlan, COMSA o Vandermoortele.

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Webinar: El rol del líder ejecutivo en la 4ª Revolución Industrial

El pasado 10 de abril se celebró un nuevo #webinarORH. En esta ocasión, Roberto Konigs, founder and managing partner en Faculta, impartió la ponencia El rol del líder ejecutivo en la 4ª Revolución Industrial.

Vivimos tiempos exponenciales; los cambios suceden cada vez a mayor velocidad y las nuevas tecnologías avanzan aceleradamente. La 4ª Revolución Industrial demanda un buen liderazgo ante estos cambios.

Participe y conozca las conductas que convierten a los ejecutivos en líderes excepcionales del cambio en este webinar , impartido por Roberto Konigs, founder and Managing Partner en Faculta. Descubra cuáles son las mejores prácticas en Gestión de Cambio, con base en la investigación realizada por más de 20 años a 6,000 organizaciones alrededor del mundo.

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Mirar los problemas desde la distancia, una solución para salir de los bucles (obstáculos reiterativos)

¿Cómo podemos acabar con esas situaciones negativas que se repiten día tras día y que nos frustran en la vida?

Aritz Urresti, CEO de goalboxes, nos propone esta #PíldoraDeCambio en la que enseña cómo podemos acabar con esas situaciones negativas que se repiten día tras día y que nos frustran en la vida. Para ellas siempre buscamos salidas rápidas sin pensar que una planificación a medio plazo nos puede ayudar a solventarlas de forma definitiva.

En el ámbito cinematográfico y televisivo nos hemos ido encontrando unos cuantos casos que representan con extremada fidelidad esa sensación diaria de estar viviendo en un bucle continuo, rutinario, repetitivo y, en muchas ocasiones, problemático y agobiante. Para los que vivimos los 80, nos es imposible desvincular esta situación con Bill Murray volviendo una y otra vez al Día de la Marmota en Atrapado en el tiempo, pero hasta Shrek, el ogro más famoso de la animación digital, ha padecido este mal tan habitual dentro y fuera de la pantalla.

Son las suyas historias ficticias basadas en hechos reales, de los que se puede salir si, como ellos, cogemos la sartén por el mango y pasamos a la acción.

La mayoría de nosotros se encuentra prácticamente todos los días los mismos obstáculos, escollos para los que se suelen adoptar soluciones rápidas, enfocadas al corto plazo. Son parches temporales que tiene como fin de salir del bache rápidamente y generarnos un ‘bienestar’ inmediato. Sin embargo, casi todos son problemas a los que podemos poner una solución definitiva con una planificación previa. Y siempre enfocándonos en una meta final, un sueño, un ‘para qué’ a lograr a medio plazo.

Consejos para romper esos bucles negativos que no nos dejan avanzar, según Aritz Urresti, CEO de goalboxes:

1) Romper barreras mentales. Desde pequeños a muchos nos han enseñado que el trabajo es lo más importante, que hay que tener un marcado compromiso con él. O que hay que luchar por la perfección absoluta. O que una quiebra es un fracaso que hay que evitar cueste lo que cueste. Debemos tirar abajo muchas creencias para poder seguir hacia delante de forma positiva, sin miedo y, sobre todo, aprendiendo de los errores.

2) Cambio de hábitos. Romper con ciertas rutinas perjudiciales y cambiarlas por otras más saludables nos ayudarán a ser más productivos y a gestionar mejor nuestro tiempo. Por ejemplo, evitar las reuniones con nuestro equipo de trabajo extensas y plagadas de interrupciones, y plantear otras más concisas y en horas tempranas, en las que sea obligatorio apagar el móvil y no haya nada a la vista que haga perder la atención.

3) Mirar las cosas de forma diferente. Las rutinas que hemos adoptado nos hacen seguir un camino en línea recta como un caballo al que limitan su vista con unas orejeras, sin poder observar las otras vías que tenemos a izquierda y derecha. Es importante intentar observar desde la distancia nuestros problemas que nos atenazan día tras día. Tener amplitud de miras y aceptar que hay distintas fórmulas para llegar a un mismo resultado (para lo que hay que romper las barreras de las que antes hablábamos). Sólo hay que pararse a analizarlas todas y poner en marcha la que más nos convenga.

4) Ver lo positivo que hay en algo negativo: Hemos de ser capaces de encontrar el aspecto positivo de los acontecimientos negativos que vivimos y aprender de ello. Nos va a ayudar a afrontar procesos complicados, a levantarnos con fuerza después de la caída y a conseguir nuevos logros en nuestra vida. Frustrarse sólo sirve para quedarse encajado en lo negativo, no nos va a ayudar a cambiar ni a prosperar.

5) Pensar en un ‘para qué’ a cumplir a medio plazo: Intentar que todas nuestras acciones tengan un objetivo común a lograr a medio plazo nos ayudará a tener motivación y optimismo. Nos ayudará a aprender de esos errores y a ir alcanzando pequeños hitos diarios que servirán para realizarnos.

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Decálogo para renunciar a una empresa con elegancia y profesionalidad

Decir adiós nunca es fácil. Tampoco lo es en el mundo laboral. Aunque seamos nosotros los que decidamos poner punto final a nuestro empleo no siempre es sencillo mantener las formas, actuar con elegancia y ser cortés hasta que cruzamos la puerta de salida por última vez.

Aunque el cuerpo y la mente nos pida lo contrario, es fundamental que podamos marcharnos con la mayor tranquilidad y dignidad posible para que nos recuerden como buenos profesionales y personas razonables. Y es que nunca se sabe si a la vuelta de la esquina nos vamos a volver a encontrar con alguno de los jefes o compañeros de los que ahora nos despedimos.

Consciente de que esa despedida puede enquistarse y hacer saltar por los aires algunas de las rencillas que en nuestros años de trabajo en una empresa hayamos acumulado, Nexian ha elaborado un decálogo sobre cómo decir adiós a un trabajo con elegancia y sin perder la compostura.

Un decálogo que ha de aplicarse una vez que “se ha meditado mucho la decisión, hayamos elaborado un plan de acción -tengamos o no otro trabajo esperándonos- y estemos seguros de que por encima de todo nos queremos ir bien, de manera elegante, siendo educados, con buenas maneras y sin remordimientos al mirar atrás”, explica Roberto Revuelta, director del área de selección de Nexian.

10 principios básicos para dejar un trabajo con elegancia:

1- Anunciarlo con tiempo. Aunque lo más normal es que el trabajador dé dos semanas a la empresa antes de que su renuncia se haga efectiva, cada contrato puede contener especificaciones muy concretas al respecto, por lo que merece la pena revisarlo antes de anunciar nuestra dimisión.

2- Respetar la jerarquía. Una vez que se pase a la acción, es absolutamente recomendable que el trabajador respete el organigrama e informe primero a su o sus jefes sobre su decisión de abandonar la empresa. No está de más que si la relación con sus superiores no es buena reclame la presencia de alguien de Recursos Humanos.

3- Construir la renuncia formalmente. Cuando los jefes estén informados de la marcha del trabajador, éste ha de armar su renuncia formalmente. “Si es importante preparar lo que se va a decir para anunciar la marcha de una compañía no lo es menos elaborar un escrito en el que se explique el porqué de la renuncia y la fecha acordada para que se haga efectiva la renuncia voluntaria”, sostiene Roberto Revuelta.

4- Informar a los compañeros. Con el fin de evitar rumores y ser el epicentro de los cuchicheos, Nexian recomienda que el trabajador informe personalmente a sus compañeros, cara a cara o por escrito, de su decisión de abandonar la empresa.

5- No descuidar las obligaciones. “Pese a que todo el mundo sepa que alguien ‘deja el barco’ ese alguien debe seguir trabajando como si no fuera a hacerlo. Sólo así podrá presumir de ser buen profesional y conseguirá que le reconozcan su implicación en el mundo laboral”.

6- Pedir una carta de recomendación. Si el trabajador sigue ejerciendo sus tareas hasta el último día es evidente que estará en una posición ventajosa para pedir una carta de recomendación.

7- Recoger nuestros asuntos personales. Nexian recuerda que no es buena idea abandonar una empresa dejando atrás objetos personales que se han ido acumulando durante los años de trabajo. “Fotos, papeles, plantas… Solemos acumular muchas cosas en nuestros puestos de trabajo, y lo mejor sin duda es llevarnos todo eso con nosotros cuando nos vamos”, explica Revuelta. Eso sí, también matiza, que ese orden y recogida de asuntos personales ha de hacerse fuera del horario laboral.

8- Despedirse de los colegas. Cuando llegue el momento de decir adiós, es importante que el trabajador tenga un gesto con sus compañeros y se despida de ellos de forma presencial o al menos por un correo electrónico, en el que si lo desea pueda dejar sus señas más personales como su número de teléfono.

9- Agradecer el empleo. Nexian aconseja que antes de marcharse de la empresa, el trabajador envíe un escrito –suele hacerse con un correo electrónico- en el que agradezca el tiempo que allí ha trabajado y lo que ha aprendido.

10- Controlar las emociones. Al abandonar una compañía ni es bueno mostrarse exaltado por marcharse ni mostrar pena que pueda confundirse con remordimiento. “Es fundamental cruzar el umbral de la puerta de salida con la cabeza alta y con la dignidad impecable. Para ello es básico controlar las emociones hasta el final”, concluye Revuelta.

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Saber decir adiós a tiempo, un «must» para todo directivo

Por Verónica del Río San Millán, consultora de comunicación y marketing de RRHH.

La semana pasada fue una semana de adioses que nos dejan diferentes sabores de boca… adioses que si los trasladamos al mundo empresarial, se convierten en un “must” para todo directivo porque igual de importante es el momento de sumarse a un nuevo proyecto como el momento de despedirse de él. Y no me refiero sólo a esas despedidas que no obedecen a una decisión propia, las cuales por supuesto también hay que saber gestionar, sino sobre todo, a las decisiones que nacen de uno mismo… a las despedidas como la protagonizada por Zinedine Zidane, que pone punto y aparte a una etapa brillante en el momento más álgido de la misma, cuando aún no se ha terminado de digerir las mieles del éxito conquistado y cuando se cuenta con todos los apoyos para continuar…

¿Por qué es importante hacer algo así? Porque, como aseguró el ya ex entrenador del Real Madrid, “hay que saber cuándo parar”, cuándo ha llegado el momento de dar un paso al lado, cerrar una etapa y provocar el cambio…

El ejercicio del liderazgo de un proyecto, un equipo, una organización es tremendamente complejo y exigente, no exento de desafíos, dificultades, roces y desgastes… Y si bien ha de concentrar todos sus esfuerzos en la consecución de los logros marcados, tiene, al mismo tiempo, que obligar a no dejarse arrastrar por la dulzura somnoliente del éxito y a ver más allá de él…

Y es por ello que resulta vital en toda carrera de un directivo saber:

  • Identificar el desgaste acumulado: “En este club la exigencia es muy alta”, “es un desgaste natural”, Zidane dixit .
  • Admitir que falta motivación para continuar: «Después de tres años, veo que es momento».
    Aceptar que se ha dejado de ser el más indicado para continuar liderando la travesía: “Conmigo hubiese sido complicado ganar el año que viene, lo hemos visto en Liga o en Copa del Rey”-.
  • Reconocer que lo mejor para todos es provocar el cambio: “Es una decisión para el bien de todos. Del club, de los jugadores, de todos… Este equipo debe seguir ganando y para eso necesita un cambio. Después de tres años necesita otro discurso, otra metodología de trabajo…”.
  • Preservar también la autoexigencia y la ambición: “Soy un ganador, me gusta ganar y no me gusta perder. Y no veo tan claro seguir ganando este año. Si tengo la sensación de que no voy a ganar, hay que hacer algún cambio. No quiero continuar y empezar una temporada que acabe mal”.

En suma, todo directivo ha de saber provocar un adiós voluntario… En la economía de la reputación, la valía de un directivo ya no sólo se mide por la cantidad o peso de los éxitos conquistados. Identificar todos los ingredientes mencionados y ante su confluencia, poner el broche en el momento adecuado es un valor diferenciador… ya que esa despedida no deja de ser un ejercicio de humildad, honestidad, valentía y compromiso, máximos exponentes de la autenticidad de un líder….

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Analista de datos: el jugador número 12 en el Mundial de Rusia

Cada vez más selecciones de fútbol son conscientes del avance del sports analytics, es decir, la introducción de sistemas big data en el deporte, por lo que muchas de ellas llegan al Mundial de Rusia equipadas con la última tecnología.

Entre sus filas, hay profesionales que se encargan de analizar grandes cantidades de información para resolver posibles problemas en el juego y facilitar la toma de decisiones al cuerpo técnico. De hecho, la vigente campeona, Alemania, ya puso en práctica un sistema de big data en el pasado mundial. Oliver Bierhoff, director deportivo del combinado germano, ha destacado la importancia de los datos en el juego de su selección: “Hemos creado un plan de juego que pone el poder de la gestión de datos e información en tiempo real al alcance de nuestras manos, permitiéndonos disfrutar de una sólida ventaja competitiva». (más…)

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